Fuente del Arco
3 Marzo 2021, 18:07
Actualizado 3 Marzo 2021, 18:09

Cualquier viaje a la Campiña Sur de Extremadura debería incluir una parada para visitar la Mina La Jayona, un antiguo complejo minero a cielo abierto al que el paso del tiempo le ha devuelto la fauna y la naturaleza que en antaño le fue arrebatado para la explotación industrial del espacio.
Esta mina se encuentra a pocos kilómetros de Fuente del Arco, en pleno corazón de la Campiña Sur y supone una auténtica experiencia de visita subterránea para el turista que la recorra. Es una mina a cielo abierto y está llena de galerías tapizadas con vegetación.

Las galerías permiten recorrer diferentes puntos de este antiguo complejo minero
Las galerías permiten recorrer diferentes puntos de este antiguo complejo minero | Canal Extremadura


Se trata de una “brecha” en lo alto de la montaña que fue excavada por los mineros en la época romana y que con el paso del tiempo ha vuelto a ser colonizada por la flora y la fauna de característica de la zona.
Desde esta mina se puede observar Sierra Morena y buena parte de la Campiña Sur extremeña, pues se sitúa al borde de la comarca provocando una ruptura en la imagen del paisaje.


“No hay minas explotadas como recurso turístico y que evidencien el pasado minero de la provincia pacense”

Este complejo industrial recuperado por la naturaleza sitúa al visitante en una época en la que la actividad minera formaba parte de la actividad esencial de la provincia pacense en el pasado y en la que había industrias para la obtención del hierro, el plomo o el carbón.


Una mina singular

La mayoría de las minas en la provincia eran interiores, algo que hace aún más especial si cabe a La Jayona en Fuente del Arco. Una vez finalizada la actividad minera en la zona, en la segunda década del siglo XX aproximadamente, las instalaciones han permanecido abandonadas.

La visita permite realizar el denominado 'turismo subterráneo'
La visita permite realizar el denominado 'turismo subterráneo' | Canal Extremadura


Esta situación de abandono ha permitido que tanto la fauna como la naturaleza recuperen lo que una vez fue suyo, convirtiendo en la actualidad a La Jayona en una auténtica reserva medioambiental.
Todo esto ha sido favorecido por las particulares condiciones de luz y humedad, así como por los desfiladeros fluviales, de ahí que las condiciones en el interior de la mina sean tan diferentes a las percibidas en el exterior de la misma.

También destaca por su importante valor geológico, pues recorriéndola se puede observar una impresionante falla lateral que le otorga un valor más especial.Ahora, la mina La Jayona guarda parte del legado minero de Extremadura, incluso permite ver algunas de las herramientas que se usaban para su explotación, como muros cargaderos, poleas o cables de sostenimiento.

La vegetación ha recuperado el protagonismo que perdió durante los trabajos mineros
La vegetación ha recuperado el protagonismo que perdió durante los trabajos mineros | Canal Extremadura


Espacio industrial destacado

Trabajar en la mina La Jayona era asumido por los mineros como algo positivo frente a las tareas del campo, pues recibían alimentación, alojamiento y un sueldo, una suma de factores que los jornaleros del campo no tenían.
Se calcula que durante su época de esplendor empleó a más de 400 mineros en sus galerías para extraer unas 270 toneladas de hierro.


La repercusión que tuvo para la zona la llegada de los trabajadores y sus familias supuso un impacto económico muy elevado. Tras el fin de la Primera Guerra mundial, el hierro comienza a perder valor. Algo que junto a la falta de rentabilidad del complejo industrial propician el cierre de la mina La Jayona.

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