8 Marzo 2021, 17:45
Actualizado 8 Marzo 2021, 17:45

Si a la Meteorología española hay que poner un rostro de mujer, éste sería el de Felisa Martín Bravo (1898-1979).

Fue la primera mujer española en obtener el título de doctorado en Física en 1926. Lo consiguió tras estudiar en la Universidad Central (la actual Universidad Complutense de Madrid) y publicar su tesis basada en las estructuras internas de sustancias tales como los óxidos de níquel y de cobalto y del sulfuro de plomo dirigida por Julio Palacios, uno de los físicos españoles más importantes del siglo XX. Al tiempo que realizaba esta labor, trabajaba en un Instituto-Escuela dando clases. 

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Fotografía de la Universidad Central de Madrid, futura UCM.

En los años siguientes, ya casada, marchó a Estados Unidos y a Reino Unido, por motivos laborales de su marido y esto provocó que su trayectoria investigadora quedase paralizada. Sin embargo, no perdió el tiempo. Accedió a las conferencias sobre la estructura atómica que impartía Ernest Rutherford y a las de Charles Thomson Rees Wilson (ambos, son Premio Nobel de Física uno: por sus estudios en las reacciones nucleares; y el otro, por la invención de la cámara de niebla, un dispositivo capaz de detectar las partículas ionizantes). Esto supuso a Felisa una ampliación de sus conocimientos en electricidad atmosférica y su aplicación a la aeronaútica. 

A su vuelta a España, en 1929, la Meteorología llegó a vida para quedarse y lo hizo de forma casual, como tantas veces ocurre en la vida. Accedió al puesto de ayudante de Meteorología (siendo también la primera mujer que lo hizo) y lo compaginó con sus investigaciones en la estructura atómica

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El observatorio meteorológico de Igueldo.

Aprovechó una beca para marcharse Cambridge, donde estuvo dos años. Allí continuó sus estudios sobre la espectrografía de rayos X y su utilidad en los sondeos meteorológicos. En 1934 regresó a España y se integró en el Servicio de Meteorología hasta su jubilación. Durante los años 1937-40 fue destinada al observatorio de Igueldo (San Sebastián) como “directora accidental” ya que ejército no encontró un militar para destinarlo allí y, tirando del personal civil, el Servicio Meteorológico Nacional (actual Aemet) vio en ella la candidata ideal. 

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Trabajo de Felisa Martín Bravo que le proporcionó el puesto de meteorólogo del estado.

Entre su bibliografía científica tenemos varios trabajos sobre la previsión de galernas y sobre electricidad atmosférica, en el que destaca: “Corrientes eléctricas verticales originadas por la acción de las puntas bajo nubes de tormenta” cuya publicación la permitió acceder al cargo de meteoróloga en el Servicio Meteorológico Nacional (actual AEMET). Al año siguiente fue nombrada jefa de la Sección de Laboratorio de la Oficina Central, donde, además, impulsó el uso de las estaciones automáticas. También fue la primera mujer que presidió la Asociación Meteorológica Española
 

 

Comentarios

Concepcion (no verificado)
Sáb, 01/05/2021 - 04:59

Opino que las "femi-tontas" actuales no tienen ni idea de la cantidad de mujeres que, desde tiempo inmemorial, han hecho cosas fantásticas. Ha habido aviadoras, pintoras, físicas, matemáticas, escritoras, etc, que han hecho historia por sus descubrimientos y talento, muchas veces contra viento y marea, luchando contra los palos en la rueda que les ponían los hombres. ¡Bravo por esas valientes! Un saludo