21 Enero 2021, 16:21
Actualizado 21 Enero 2021, 16:53

El presidente de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), José Polo, asegura que los profesionales sanitarios están viviendo con gran "preocupación, disgusto e impotencia" la tercera oleada de contagios de la pandemia. Considera que este nuevo pico de casos por coronavirus se debe a que "hemos sido poco disciplinados" durante las Navidades, especialmente algunos grupos de población, que no han cumplido determinadas restricciones.

"Ya avisamos que esto sucedería y que los contactos provocarían un aumento de contagios", señala. Un aumento de los positivos, que atribuye también a que no han funcionado las medidas contempladas en el Plan de Navidad, que en el caso de Extremadura, permitía los desplazamientos para la reagrupación de las familias.

"Sería necesario un confinamiento mayor" 

Con el panorama actual, en el que la incidencia acumulada de contagios en la región está disparada, considera que posiblemente "sería necesario un confinamiento mayor" y que, por tanto, "habría que limitar al máximo la movilidad", especialmente con Madrid y Andalucía. "Madrid ha sido el gran problema de la pandemia durante muchos meses. La relación de nuestra comunidad con gente que estudia, trabaja y vive en Madrid, y viene los fines de semana es muy grande, y eso aumenta las posibilidades de propagación", considera.

Atención Primaria saturada

Debido también a la pandemia, los profesionales de  la Atención Primaria sufren sobrecarga de trabajo y mucho estrés. Explica que es "la hermana pobre del sistema sanitario, con una falta enorme de recursos humanos, que hacen complicado cubrir las bajas de los compañeros". No obstante, hay zonas sanitarias en las que el refuerzo de la plantilla haría más falta que en otras, sobre todo en las grandes ciudades como "Cáceres, Badajoz o Mérida, donde hay una mayor ratio de pacientes para vacunar".

Es la situación que afrontan a diario, en una pandemia, que les ha obligado a cambiar también sus rutinas de trabajo, incluida la atención telefónica, con las dificultades que eso conlleva para un diagnóstico. "La medicina es una práctica en la que se necesita la exploración del paciente y eso por teléfono no se puede hacer", se lamenta. Del mismo modo, se muestra molesto, porque los aplausos se están convirtiendo ahora en quejas. "Muchos pacientes piensan que nosotros, los médicos, no les estamos atendiendo y que con los centros de salud cerrados, nos estamos tocando las nariz".

 

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